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Bautismo en Cuba

Publicado el dia 27/09/2026 a las 13h21min
Más de 300 personas se bautizan en Cuba durante una multitudinaria jornada metodista

Más de 300 personas fueron bautizadas en el oriente de Cuba durante una multitudinaria celebración de la Iglesia Metodista en el distrito de Guantánamo, en una jornada que líderes cristianos locales describieron como una señal de crecimiento y renovación espiritual en medio de las difíciles circunstancias que atraviesa la isla.

La ceremonia fue encabezada por el obispo Ricardo Pereira, presidente de la Iglesia Metodista en Cuba, y el superintendente distrital Roelvis Gaínza, y reunió a cientos de creyentes y familias.

Reportes cristianos locales estimaron que cerca de 350 nuevos creyentes participaron de los bautismos, convirtiendo el encuentro en una de las jornadas bautismales más numerosas registradas recientemente dentro del metodismo cubano.

Los organizadores celebraron el momento hablando de “más de 300 almas reunidas en un mismo sentir, en una misma fe, en un mismo Señor”.

Cantos, oraciones y expresiones de gratitud acompañaron una jornada cuyo centro fue la decisión pública de cientos de personas de afirmar su fe en Jesucristo.

“Dejar atrás lo viejo”

Los líderes de la iglesia destacaron durante el encuentro el significado espiritual del bautismo como expresión pública de una vida transformada por el Evangelio.

“Cada vida que desciende a las aguas está dejando atrás lo viejo”, expresaron los ministros durante la jornada.

Para las congregaciones presentes, cada bautismo representa mucho más que una cifra. Es el testimonio de una persona que decidió comenzar una nueva etapa de fe, discipulado y consagración a Cristo.

La celebración fue vivida por los creyentes locales como una victoria espiritual y como una evidencia visible de que el Evangelio continúa alcanzando familias y comunidades del este cubano.

Una iglesia que lleva décadas creciendo

El acontecimiento de Guantánamo no aparece de manera aislada.

La Iglesia Metodista en Cuba experimentó un importante proceso de expansión durante las últimas décadas, particularmente desde los movimientos de avivamiento que comenzaron a tomar fuerza hacia finales de los años noventa.

Actualmente, la denominación tiene presencia en todas las provincias del país y mantiene un fuerte énfasis en la evangelización, el discipulado y la formación de nuevos líderes.

Una de las claves de ese crecimiento ha sido el desarrollo de congregaciones pequeñas y reuniones en hogares.

Cuando un grupo de creyentes empieza a crecer, puede convertirse primero en una célula, luego en una misión y finalmente en una congregación establecida, a medida que aumenta el número de bautizados y surgen nuevos líderes.

Este modelo permitió extender la presencia metodista incluso en lugares donde construir nuevos templos resulta difícil.

De pequeños grupos a nuevas congregaciones

Durante años, líderes metodistas cubanos han explicado que buena parte del crecimiento de la denominación comenzó literalmente dentro de casas particulares.

Creyentes abren sus hogares, reúnen vecinos, comienzan a evangelizar y forman pequeños grupos. Cuando esos espacios crecen, la Iglesia prepara líderes locales para continuar el trabajo pastoral y multiplicarlo en nuevas comunidades.

El resultado ha sido una red de iglesias, misiones y grupos familiares extendida por el país.

Ya en años anteriores, dirigentes metodistas describían esta estrategia como una de las razones centrales por las cuales la Iglesia había logrado continuar creciendo aun cuando las condiciones materiales no eran favorables.

El bautismo masivo en Guantánamo refleja ahora esa misma dinámica: evangelización local, discipulado y, finalmente, nuevos creyentes haciendo pública su fe.

Perseverancia en medio de tiempos difíciles

La celebración también adquiere una dimensión especial debido a las circunstancias que atraviesa actualmente Cuba.

Durante 2026, líderes metodistas internacionales han informado sobre los efectos de la escasez de combustible, los prolongados apagones y las dificultades económicas que afectan la vida cotidiana de millones de cubanos.

El propio obispo Ricardo Pereira habló recientemente sobre las complicaciones que enfrentan las comunidades por los cortes de energía y las limitaciones en servicios esenciales.

Sin embargo, las iglesias continúan realizando cultos, evangelizando, formando discípulos y asistiendo a sus comunidades.

Para los líderes cristianos, esa realidad hace que encuentros como el de Guantánamo tengan un significado todavía mayor.

La Iglesia no está creciendo porque las circunstancias sean fáciles. Lo hace mientras las familias atraviesan incertidumbre económica, necesidades materiales y dificultades estructurales.

Una historia de resistencia

El metodismo tiene una larga historia en Cuba.

Sus primeros esfuerzos evangelísticos se remontan a 1883, cuando pastores cubanos que vivían fuera del país regresaron para comenzar nuevas obras misioneras.

Posteriormente, la denominación atravesó distintas etapas de expansión y dificultad hasta alcanzar su autonomía en 1968.

Después de la Revolución Cubana, numerosos ministros abandonaron el país y las congregaciones atravesaron años de fuertes restricciones.

Sin embargo, la Iglesia permaneció.

Con el paso de las décadas, nuevos líderes cubanos asumieron la responsabilidad pastoral, fortalecieron el trabajo evangelístico y desarrollaron modelos adaptados a las posibilidades reales de las congregaciones.

Uno de esos líderes ha sido Ricardo Pereira, quien durante décadas ha tenido un papel central en la conducción y expansión del metodismo cubano.

Guantánamo celebra nuevos creyentes

En ese contexto histórico, la imagen de cientos de personas entrando a las aguas bautismales en Guantánamo representa para las iglesias mucho más que un evento multitudinario.

Representa continuidad.

Generaciones anteriores sostuvieron congregaciones en momentos difíciles; nuevos pastores levantaron iglesias y grupos familiares; y ahora cientos de personas se suman públicamente a la fe cristiana.

Los ministros presentes insistieron en que cada bautizado debe convertirse también en un testimonio vivo de la transformación que produce Cristo en la persona, la familia y la comunidad.

El desafío no termina en las aguas.

Después del bautismo comienza el discipulado, la integración a la iglesia y una vida llamada a reflejar el Evangelio.

Una señal de esperanza desde el oriente cubano

En una nación donde muchas personas enfrentan dificultades materiales y preguntas sobre el futuro, las iglesias evangélicas continúan siendo para numerosos cubanos espacios de comunidad, acompañamiento, oración y esperanza.

El encuentro en Guantánamo mostró esa realidad de una manera particularmente visible.

Más de 300 personas decidieron expresar públicamente su fe en Jesucristo rodeadas de familias, pastores y creyentes que celebraron cada bautismo.

En medio de canciones y oraciones, las iglesias del distrito proclamaron que el Evangelio sigue transformando vidas.

No fue simplemente una multitud entrando al agua.

Para los cristianos allí reunidos, cada persona que descendió a las aguas representó una historia alcanzada por Cristo, una vida que comienza de nuevo y una nueva esperanza para la Iglesia en Cuba.

Fonte: Gaceta Cristiana

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