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MUNDIAL 2026

Iglesias en Texas se preparan para evangelizar a millones de hinchas que llegarán por la Copa del Mundo

Mientras el norte de Texas se alista para recibir a millones de visitantes por la Copa del Mundo 2026, varias iglesias bautistas ya están viendo el torneo no solo como un gran evento deportivo, sino como una oportunidad misionera única para anunciar el Evangelio.

Entre el 11 de junio y el 19 de julio, la región de Dallas-Fort Worth será una de las más activas del campeonato. Allí se disputarán nueve partidos —más que en cualquier otra de las 16 sedes del torneo— incluyendo una semifinal en el AT&T Stadium de Arlington. Las proyecciones locales estiman que el festival y las actividades vinculadas al Mundial podrían atraer cerca de 3,8 millones de personas y generar un fuerte movimiento económico para la zona.

Pero para las iglesias, el foco no está solo en el impacto financiero. La gran pregunta es otra: cómo aprovechar la llegada de tanta gente de distintos países para compartir a Cristo.

Una oportunidad misionera “en casa”

La Convención Bautista del Sur de Texas, que agrupa a más de 2.800 iglesias en el estado, viene impulsando desde abril una serie de capacitaciones en inglés y español para ayudar a las congregaciones a prepararse. El objetivo es que las iglesias locales no vean el Mundial como algo ajeno, sino como un campo misionero puesto literalmente a la puerta de sus comunidades.

Desde esta red bautista describen la Copa del Mundo como una oportunidad “de una vez por generación” para alcanzar a las naciones con la esperanza del Evangelio sin salir del propio estado.

Las capacitaciones incluyen orientación práctica para pastores y líderes: cómo organizar actividades de alcance, cómo coordinar esfuerzos con otras iglesias y cómo construir un plan concreto para conectarse con vecinos, turistas y aficionados durante las semanas del torneo.

Evangelismo con creatividad y cercanía

Uno de los aspectos más llamativos de esta movilización es que no se están promoviendo solo eventos tradicionales, sino también formas creativas y accesibles de evangelismo.

Una de las ideas propuestas es el llamado “TellGate”, una estrategia de evangelismo puerta a puerta que gira en torno a algo tan simple como una parrilla y unos panchos. La dinámica consiste en que un equipo recorra barrios ofreciendo hot dogs gratis a los vecinos, aprovechando ese gesto para iniciar conversaciones, orar por las personas e invitarlas a la iglesia.

La idea es romper barreras, generar cercanía y abrir espacios naturales para hablar de la fe en medio de un ambiente festivo y comunitario.

El fútbol como puente para hablar de Cristo

Otra estrategia sugerida utiliza directamente el lenguaje del fútbol. Se trata del método “E-Ball Soccer”, que emplea una pelota multicolor y ejercicios básicos del deporte para explicar principios bíblicos, especialmente a niños y jóvenes.

Mediante pases, remates y otras dinámicas, los participantes conectan conceptos del juego con verdades espirituales. Por ejemplo, una de las enseñanzas propuestas usa el origen de las reglas del fútbol para hablar de la autoridad de la Palabra de Dios y de Su diseño para la vida humana.

La lógica es sencilla: si el fútbol tiene reglas que ordenan el juego, la Biblia presenta los mandamientos y principios de Dios como guía para la vida.

Tarjetas amarillas, tarjetas rojas… y pecado

También se está promoviendo la llamada “Iniciativa Tarjeta Amarilla”, inspirada en las tarjetas que usan los árbitros durante un partido. En este caso, las tarjetas amarilla y roja se convierten en una herramienta visual para explicar el pecado, la advertencia divina y la necesidad de arrepentimiento.

Según este enfoque, la tarjeta amarilla sirve para ilustrar que el pecado es una falta real delante de Dios, mientras que la roja apunta a las consecuencias eternas de permanecer separados de Él sin reconciliación. El propósito no es trivializar el mensaje, sino presentarlo de forma clara y comprensible en un contexto donde el lenguaje futbolero será universal.

Más que eventos: una visión de Reino

Detrás de estas ideas hay algo más profundo que una simple campaña temática. Lo que varias iglesias están intentando construir es una visión compartida: entender que un evento mundial de esta magnitud puede transformarse en una ocasión providencial para sembrar el Evangelio entre personas que, en muchos casos, quizá nunca volverán a pasar por esa región.

La llegada de hinchas de distintos países, culturas e idiomas convierte a Texas en una especie de cruce global por unas semanas. Y para muchas congregaciones, eso representa una responsabilidad espiritual, no solo una oportunidad logística.

En lugar de mirar el Mundial únicamente como espectáculo, estas iglesias quieren verlo como una puerta abierta para servir, conversar, hospedar, invitar y predicar a Cristo en un momento de enorme concentración humana.

Un desafío para la Iglesia

La experiencia también deja una reflexión más amplia: cuando grandes acontecimientos movilizan ciudades enteras, la Iglesia puede limitarse a observar… o puede decidir prepararse para estar presente con intención, compasión y mensaje.

Eso es lo que varias congregaciones de Texas están intentando hacer de cara al Mundial 2026: convertir el entusiasmo del fútbol en una plataforma para el Evangelio.

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http://godsend.com.ar//noticia/internacionales/2026/05/10/mundial-2026/1927.html